Generalmente en el trabajo de oficina la vista está sometida a un gran esfuerzo de manera continuada y durante muchas horas al día, por lo tanto la luz debe proporcionar el máximo bienestar a los operadores garantizándoles un óptimo rendimiento. A tal fin es necesario integrar luz artificial y luz natural.
Por ello, el primer paso en la proyectación de una buena instalación de iluminación consiste en identificar el tipo de tareas visuales que se desarrollan en el lugar de trabajo.
Las tareas visuales se ejercitan sobre superficies tanto horizontales como verticales y comprenden en general lectura, escritura (manual o en ordenador) y trabajos en terminales vídeo.
En efecto, seguir una metodología de proyección ergonómica significa satisfacer plenamente las exigencias de bienestar psicofísico de los trabajadores, entendido como la posibilidad de desarrollar serenamente sus actividades.
El proyecto luminotécnico debe contribuir a la seguridad y al bienestar visual del trabajador, creando un ambiente luminoso agradable y flexible, capaz de satisfacer las exigencias más diversas.
La elección de los aparatos y de las fuentes luminosas, así como su disposición en relación con el layout de las posiciones de trabajo, son condiciones indispensables para obtener un nivel de intensidad y de distribución adecuados de la iluminación en los ambientes utilizados como oficinas.